El Buen Pastor

El buen pastor es aquel que dejándolo todo va en busca de los más necesitados, de los ancianos, de los que están detenidos en las cárceles o enfermos en los hospitales, de aquellos que han perdido a sus seres queridos y no hallan consuelo, de aquellos que están esperando por alguno de nosotros, que nos levantemos de la silla o la banca de la iglesia y nos animemos a empezar nuestra labor, a cumplir con el mandato divino de predicar el evangelio.

En donde dice la escritura que son las ovejas las que tienen que estar encerradas en una iglesia cuidando a su pastor?  Es esa la comisión que está en la Biblia cuando se nos ordena ir por el mundo y predicad el evangelio como lo cita en Marcos 16:15-16? 

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.  El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado”. 

Será que no tengo discernimiento de espíritu y no alcanzo a entender que lo que quiere decir la palabra es “id por todas las iglesias del mundo, pedid una buena ofrenda y entonces predicad el evangelio.”  No hermanos, para mi los que dicen ser pastores no son más que maestros (algunos de ellos muy buenos para enseñar la palabra), lo digo por experiencia; pero el verdadero pastor es el que tiene el ministerio del evangelismo, es el que anda por las calles dando las buenas nuevas, el que anda en sus comunidades, en su vecindario, en su lugar de trabajo, cuando lo invitan sus amigos a predicar el evangelio; ese es el mundo, el que nos rodea del cual nos habla la palabra, a ese mundo que tenemos a nuestro alrededor, allí hay gente que nos necesita, allí se necesita al verdadero líder, al verdadero pastor, que nos guíe, que nos dirija, que nos diga como orar para buscar una mejor relación con Dios, para saber como orando podemos alejar al enemigo, para saber como podemos unirnos en un solo cuerpo fortalecido por el poder del Espíritu Santo, alimentando nuestra alma con la palabra sagrada y preparándonos en la tarea para la cual fuimos llamados, el de predicar el evangelio de Cristo.  Y así mis hermanos, en el libro de Marcos 6:7-13 podemos leer claramente lo establecido para cumplir nuestra misión:

Después llamó a los doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos; y les dio autoridad sobre los espíritus inmundos.

 Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente bordón; ni alforja, ni pan, ni dinero en el cinto,

sino que calzasen sandalias, y no vistiesen dos túnicas.

 Y les dijo: Dondequiera que entréis en una casa, posad en ella hasta que salgáis de aquel lugar.

Y si en algún lugar no os recibieren ni os oyeren, salid de allí, y sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, para testimonio a ellos.(C) De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para los de Sodoma y Gomorra, que para aquella ciudad.

 Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen.

 Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban.

Estos milagros se han acabado, ya no existen, por que?  Porque sencillamente hoy se han dedicado a comercializar la palabra de Dios, he oído casi todos los días, como organizaciones dizque cristianas se dedican a vender la palabra por la radio, la televisión y o cualquier medio de publicidad que esté al alcance de ellos, piden grandes cantidades de dinero para pagar esos medios porque se les ha olvidado para lo que fueron mandados, han perdido la fe verdadera, yo les aseguro que si ese dinero que piden se mandara en Biblias, en ropa, en zapatos, en materiales de construcción para las iglesias pobres de nuestros países (materialmente hablando pero que espiritualmente son mas fuertes que cualquiera de nosotros de por aquí), pero no, eso no importa, lo que les importa es competir entre ellos (los pastores), de quien tiene mayor audiencia, mayor asistencia, de quien dicen ellos es la iglesia verdadera, de que llenan grandes estadios, grandes plazas publicas, de que quien es el mas poderoso entre ellos, en fin, se oyen tantas cosas pero obras no se ven.

De todas maneras hermanos míos, yo los invito a que no dejen de congregarse y escuchar la palabra de Dios, y prepararse para salir a combatir al enemigo, a darle las buenas nuevas a los que las necesitan y a que nos unamos en el amor de Cristo para mantenernos fuertes en alabanza, predicación y oración para la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

Si no tiene donde congregarse, y vive en el Valle de San Fernando, llámeme y con gusto le ayudaré mi número de teléfono es (818) 667-7341.

Ricardo Escobar,
Miembro del cuerpo de Cristo.

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